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La instalación eléctrica

Un buen número de instalaciones eléctricas no cumplen con unas condiciones de seguridad mínimas para evitar campos eléctricos o magnéticos. En base a ello, hay que considerar que la instalación eléctrica es uno de los factores más preocupantes en relación a la contaminación electromagnética dentro de los edificios, y quizás al que menos atención se presta.

Las deficiencias más habituales que encontramos en las instalaciones eléctricas suelen ser:
  • Toma de tierra inexistente o defectuosa.
  • Falta de cuadro de mando y protección.
  • Cableado deficiente o de sección incorrecta.
  • Exceso de carga en los conductores.
  • Diseño en forma de bucle.
El cableado de los edificios es una potencial fuente emisora de campos electromagnéticos, y al estar próximos a las personas su efecto biológico es importante.

Una instalación bioeléctrica es aquella que se realiza de forma que no provoque campos eléctricos y/o magnéticos que puedan afectar a los ocupantes del edificio. Es más fácil realizar una instalación bioeléctrica en un edificio nuevo que en una construcción antigua, aunque, en cualquier caso, siempre es posible aplicar medidas correctoras o paliativas en una instalación deficiente.

Cuando hablamos de una instalación deficiente, lo hacemos desde un punto de vista bioeléctrico, aunque según la reglamentación vigente, sea técnicamente correcta.

A continuación, daremos algunas sugerencias para eliminar o reducir los campos eléctricos y electromagnéticos especialmente en las viviendas o, al menos, paliar los efectos sobre sus moradores.

Lo primero es la acometida del edificio o de la vivienda que se realizará preferentemente bajo tierra, y no aérea por el tejado. Con ello, se elimina el campo eléctrico que pueda generar, así como la alteración del entorno visual que provocan los cables aéreos distribuidos indiscriminadamente. Una instalación deficiente, debida a un cableado de sección insuficiente para el voltaje de la corriente o a una toma de tierra defectuosa o inexistente, puede ser la causa de la presencia de campos eléctricos de cierta intensidad, que incidan en el interior de la vivienda y que, por su proximidad con las personas, pueden llegar a ser especialmente peligrosos. Por ejemplo, si se coloca el cabezal de la cama adosado a la pared donde se encuentran los cables de una instalación incorrecta, la cabeza recibe directamente durante toda la noche la influencia del campo eléctrico que se deriva de ella.

La instalación interior de una vivienda o local se realiza con aquellos elementos que permiten el funcionamiento de los sistemas y aparatos eléctricos. Comienza con el cuadro de mando y protección, sigue con el esquema de distribución de los conductores eléctricos por las distintas dependencias de la vivienda o local —con la sección correcta, teniendo en cuenta los equipos a utilizar— y, finalmente, con la adecuada asignación de los puntos de conexión. La ausencia del interruptor de control de potencia o del interruptor diferencial, o la poca sensibilidad de éste, así como unos conductores de sección insuficiente y/o en mal estado, supone un peligro de sobrecarga, sobrecalentamiento, cortocircuitos, incendios, etc., y provoca la generación de campos eléctricos elevados, incluso de campos magnéticos.

Es importante tener previsto un número adecuado de circuitos, con su correspondiente dispositivo de protección sobre el conductor de fase en cada uno, que cubran y diversifiquen las necesidades de los distintos servicios, evitando así sobrecargas. De esta manera, se puede desconectar alguno de ellos de forma independiente en caso de necesidad (sección iluminación en un área determinada, por ejemplo). Igualmente, es recomendable mantener una sección apropiada para la potencia, para el tipo de cable y su aislamiento, así como para la tensión y la longitud de la línea.

Lo ideal sería diseñar las instalaciones eléctricas, de modo que en las zonas de estancia prolongada, los campos provocados por la propia instalación fueran lo más bajos posible o incluso inexistentes. A continuación, vamos a enumerar los pasos a seguir para realizar una correcta instalación bioeléctrica.

En instalaciones nuevas, resulta relativamente fácil tener previsto que la distribución eléctrica de dos habitaciones contiguas (cables, enchufes...) recaigan en una misma pared, quedando el resto de las paredes libres de cualquier tipo de instalación eléctrica. En todo caso, hay que evitar que los cables —especialmente en instalaciones no bioeléctricas—, estén situados en las paredes donde se apoyan las camas o los muebles que las acompañan.

Las regletas y los prolongadores efectivamente prolongan la instalación eléctrica, aproximándola a las personas y por tanto a los campos eléctricos y/o magnéticos que puedan producir. Los cables, regletas y prolongadores apantallados eliminan este problema, especialmente cuando los cables que pasan por detrás de la cabecera de la cama generan campos eléctricos y/o magnéticos. También como medidas protectoras podemos emplear desconectadores de la instalación eléctrica y pinturas y planchas ferromagnéticas, etc.

Los cables de las lamparillas de noche que se ponen en las mesitas junto a la cama pueden por contacto o por cercanía trasladar el campo eléctrico hasta el cuerpo de la persona que está en la cama. Esto mismo sucede con los cables de los aparatos eléctricos, que además también pueden ser emisores de campos magnéticos: radiorrelojes, bases de teléfonos inalámbricos, móviles…

Podemos eliminar campos eléctricos de las cercanías de los lugares de estancia prolongada: camas, lugar de trabajo o estudio, suprimiendo los cables próximos a ellos.

Las bases de todos los enchufes deben tener su correspondiente toma de tierra. Hay que tener en cuenta que las paredes no apantallan los campos magnéticos de los aparatos eléctricos y electrodomésticos, y que podría afectar a la habitación contigua, especialmente si la cama recae sobre la pared de separación.

Desde la vivienda contigua, una instalación defectuosa o algún aparato de uso doméstico emisor de radiaciones electromagnéticas, puede actuar sobre la nuestra, alterando nuestro propio ambiente electromagnético. Cuando la división de las dependencias de la vivienda lo permita, es conveniente efectuar la instalación y distribución de los cables en forma de espiga, y evitar el hacerlo en paralelo. De esta forma, se previene la aparición de campos magnéticos debidos a circuitos cerrados. Los cables de distribución eléctrica son llevados a las distintas dependencias a partir de un conducto central, evitando así la formación de circuitos cerrados.

Cuando la instalación presenta deficiencias para evitar la aparición de campos en las cercanías de las camas, se puede desconectar durante la noche la parte de la instalación de la red de suministro eléctrico correspondiente al dormitorio, aunque no se podrá encender la luz desde la cama durante la noche.

Otra solución más eficiente es la colocación de un relé automático de desconexión de la tensión para que, cuando no exista necesidad de consumo, el relé corte automáticamente la corriente de la red del circuito seleccionado al detectar que no hay consumo, y la vuelva a conectar cuando se activa la demanda eléctrica. Cuando no existe consumo, este sistema transforma la tensión alterna de 220 voltios, en continua, y vuelve a restaurar la tensión alterna de forma automática, cuando se requiere su servicio. De esta forma, cuando no hay consumo se desconecta automáticamente el circuito elegido de la instalación eléctrica, y se vuelve a conectar al accionar cualquier interruptor de luz.

En el caso del dormitorio, se puede solucionar la incidencia de campos eléctricos, por ejemplo, evitando su paso por detrás del cabezal de la cama.


La toma de tierra

La toma de tierra es un elemento de gran importancia en una instalación bioeléctrica. Se basa en unir un punto de una instalación a tierra, a través de un dispositivo adecuado. El objetivo de la puesta a tierra de una instalación, es la protección de los circuitos eléctricos. También sirve para que los usuarios queden protegidos de los propios circuitos y para disminuir la generación de campos eléctricos.

Un factor decisivo en una correcta instalación de toma de tierra es la propia resistividad del terreno: a menor resistividad, mayor eficacia, por lo que en terrenos con alta resistividad es conveniente regar regularmente la toma de tierra. La tierra más adecuada para el relleno es la arcillosa y grasa (bentonitas).

En instalaciones bioeléctricas, la toma de tierra debe tener un máximo de 10 ohmios. También es importante colocar tomas de tierra en los enchufes, para así, evitar posibles campos eléctricos, pero hay que tener en cuenta que no es suficiente que los enchufes dispongan de toma de tierra sino que esta toma se prolongue hasta estar en unión con el subsuelo del edificio.

Algunas de las medidas correctoras y preventivas más sencillas de adoptar son:
  • Hacer una correcta distribución de la instalación eléctrica.
  • Diseño en forma de espiga, evitando los bucles.
  • Eliminar todos los aparatos eléctricos de las cercanías de la cama o del dormitorio: televisor, ordenador, radiorreloj, etc.
  • Separar el cabezal y cualquier estructura de la cama de las paredes con campos eléctricos.
  • Distanciarse de los focos de radiación, separando el foco o alejándose de él.
  • Procurar que los cables no apantallados de las lamparillas de noche o aparatos conectados a la red eléctrica, no estén en contacto con la estructura de la cama.
  • Comprobar que el vecino no está generando campos eléctricos y/o magnéticos (instalación eléctrica, reloj eléctrico, televisor, radiocassette, wifi, etc.) que afecten a nuestra vivienda, especialmente a los dormitorios.
  • Desconectar los aparatos eléctricos.
  • Usar blindajes y apantallamientos adecuados cuando sea necesario.
  • Poner una correcta toma de tierra.


Extraído del libro:
 
"La enfermedad silenciada"
Raúl de la Rosa
Responsable de Contaminación electromagnética
Fundación Vivo Sano

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