Información para tu salud > Entorno y Medio ambiente > Contaminacion Electromagnetica > Medidas protectoras

Medidas protectoras

Hay algo que parece obvio, pero que pocas veces se aplica en la práctica médica: para curar una enfermedad, necesitamos conocer las causas que la originan. De no ser así, solamente se estarán tratando los síntomas, eliminándolos durante un período más o menos breve, pero en ningún caso corrigiendo el problema de forma definitiva. De ahí la importancia de que las personas vinculadas al cuidado de la salud, tengan en cuenta la influencia del medio ambiente y del entorno más cercano sobre el equilibrio físico y psíquico.

Como hemos ido viendo, todos somos electrosensibles, aunque ciertos grupos poblacionales lo son especialmente: niños, enfermos, ancianos y personas con el sistema inmunológico deprimido.

Podemos considerar que la radiación es la enfermedad en sí, ya que puede ser la causa de un amplio abanico de trastornos y enfermedades. Si una persona recibe un disparo en el corazón, no decimos que ha muerto de un fallo cardiaco, sino que ha fallecido por el efecto del disparo. Además es fácilmente comprobable que cuando cesa la exposición los síntomas remiten o desaparecen si el daño en el organismo aún es reversible o no se ha cronificado.

Hasta cierto punto es posible protegerse de esta contaminación, aunque en muchos casos, dada la hipersensibilidad electromagnética de cada vez más personas, es realmente difícil encontrar las soluciones adecuadas para llevar una vida mínimamente aceptable.

En la actualidad no hay un tratamiento que podamos considerar universal para la electrosensibilidad, más que eliminar los focos emisores de radiaciones artificiales en el entorno de la persona afectada. Aun así podemos observar algunas pautas paliativas que podemos considerar eficaces según los casos.


Medidas protectoras

Un problema al que nos enfrentamos es que no tenemos la capacidad de detectar las radiaciones electromagnéticas con nuestros sentidos, y al no ser conscientes del riesgo, no solemos adoptar las medidas preventivas o protectoras que serían necesarias para evitar los efectos que provocan en la salud. Veamos cuáles son estas medidas.

Lo primero, obviamente, es reducir en todo lo posible la exposición a focos emisores de radiación electromagnética que podemos encontrar en nuestro entorno doméstico, laboral o escolar.

Continuamente nos preguntan a qué distancia pueden estar seguros en relación a una antena de telefonía móvil o a una línea eléctrica, o si el wifi o el teléfono móvil puede estar afectando a sus hijos, cómo pueden proteger sus casas o qué tratamiento médico pueden seguir para paliar los problemas de salud que les puede haber causado la exposición a campos electromagnéticos o incluso a dónde pueden trasladarse a vivir que esté libre de radiaciones. que podamos es mejor evitar los focos de radiación en las cercanías de los espacios habitados. Los transformadores suelen delatar su presencia por las puertas metálicas con señalización o sin señalización que se encuentran en muchos edificios a pie de calle, asimismo los podemos encontrar bajo la acera, y los respiraderos en el suelo les delatan.

Las líneas de alta tensión enterradas son más difíciles de detectar, a no ser que se haga una medición de campos electromagnéticos, así como muchas antenas y picoantenas que pueden estar perfectamente camufladas en el entorno.

Se debería controlar el aspecto técnico de los aparatos y líneas de transporte eléctrico, antenas de telefonía o de cualquier otro foco potencialmente emisor, a fin de eliminar o al menos rebajar sus campos eléctricos y magnéticos, y reducir los efectos sobre las personas expuestas a su influencia.

La corriente continua frente a la alterna se contempla como una alternativa desde el punto de vista electromagnético. Las líneas de alta tensión en corriente continua reducen la emisión de campos electromagnéticos y generan menos pérdidas de energía por lo que son más eficaces y disminuyen el transporte de energía a grandes distancias.

Los teléfonos móviles han de tener tecnologías más seguras de funcionamiento eliminando la señal digital de las bajas frecuencias que sean similares a las ondas cerebrales y reduciendo los actuales valores de emisión, entre otras soluciones técnicas. Mientras tanto esto no se produce, el propio teléfono móvil debería llevar escrito con claridad una advertencia sobre los riesgos que puede conllevar su uso, al igual que el fumador lee en el paquete al coger un cigarrillo. Asimismo se debería prohibir su uso en lugares públicos donde puedan afectar a otras personas, especialmente a los más sensibles a sus efectos.

Tal como hemos comprobando, los niños son el colectivo más vulnerable, así que es obvio que no deberían usar dispositivos inalámbricos emisores de radiofrecuencias, pero también es importante evitar usarlos cerca de ellos.

Existen aislamientos que reducen la dosis que recibe el usuario y que pueden eliminar el más del 90% de la radiación mediante una funda o un estuche metálico en los que se encaja el teléfono protegiendo de esta manera la parte del usuario más sensible a la radiación como es su cabeza, pero no protege a los usuarios pasivos.

Un teléfono móvil con una funda apantalla la radiación de la cabeza del usuario, pero no en el entorno que incluso puede llegar con más intensidad. De cualquier forma hay que evitar hablar por el teléfono móvil cerca de otras personas para evitar irradiarlas, especialmente cuando haya personas más vulnerables o electrosensibles.

La neutralización de las radiaciones emitidas por los teléfonos móviles mediante pegatinas, formas, colgantes, etc., en ningún caso reduce la radiación, y mantienen al usuario en situación de riesgo al creer que está protegido.

La dosis que se recibe en un punto determinado con respecto a una antena de telefonía depende de la frecuencia y del tipo de señal (digital, analógica), de la potencia de emisión, de los obstáculos situados entre ambos, de la distancia entre el foco y el punto medido y de la diferencia de altura. Un edificio situado a una altura similar a la de las antenas recibirá más radiación que uno que esté más abajo. Cuanto más elevadas estén las antenas con respecto a donde estemos, menos radiación llegará.


Usar el ordenador portátil en modo batería

El ordenador portátil genera campos eléctricos y magnéticos que pueden ser perjudiciales si se ponen sobre las piernas o cerca del vientre. Especialmente peligroso es para las mujeres embarazadas y los fetos, pero también en los hombres ya que, entre otros efectos nocivos, la fertilidad masculina disminuye.

Si a esto sumamos que el ordenador portátil está conectado a la red en modo inalámbrico sobre las piernas o en la zona del vientre el riesgo se eleva notablemente.

Lo mejor es poner el ordenador portátil sobre una mesa, y un paliativo es usarlo en modo batería desconectado de la red, así el impacto de los campos electromagnéticos se reduce sensiblemente.


Elementos metálicos

La presencia de metal en el entorno o en el organismo humano puede aumentar de forma drástica la dosis que recibe la persona.

Dependiendo de la eficacia del contacto con tierra y de la resonancia o reflexión de las ondas, las estructuras de metal de los edificios y los objetos de metal (mesas, archivadores, camas…) la exposición real en el caso de las microondas de antenas de telefonía móvil, wifi, etc., puede multiplicarse de forma notable.

La presencia de muebles y objetos de metal puede alterar los valores de radiofrecuencias de telefonía móvil, de wifi y otras radiaciones, unos pueden apantallar la radiación y otros potenciarla.

Además, hay que evitar las camas o los escritorios que llevan metal, ya que por este material se traslada con facilidad el campo eléctrico de los cables que estén en contacto o cercanos. Muchas camas llevan piezas metálicas que pueden amplificar y distorsionar los campos eléctricos y magnéticos artificiales. Para evitarlo hay que eliminar cualquier elemento metálico incluyendo los muelles.

Especial atención hay que prestar a las camas y las cunas de estructura metálica, somieres igualmente metálicos o colchones con muelles, que convendría conectar a tierra, siempre que la toma de tierra funcione correctamente.

Aunque, preferentemente, se deberían utilizar camas sin partes metálicas que no modifiquen el campo magnético terrestre y que, por tanto, puedan generar trastornos en las personas largamente expuestas. A ser posible, se deberían emplear materiales naturales, incluso en su tratamiento: barnices y productos no tóxicos que permiten un ambiente más natural, sano y relajante.

Asimismo, las prótesis dentales, los implantes quirúrgicos, gafas, DIU, sostenes, cinturones, joyas, etc., que contengan metal pueden reflejar o focalizar, en especial a las microondas de la telefonía móvil, wifi, etc., haciendo una especie de efecto antena, y atrayendo a los campos electromagnéticos.

La electrosensibilidad suele tener relación con el uso de tecnologías inalámbricas, aparatos eléctricos y vivir en lugares cercanos a antenas de telefonía, líneas eléctricas, etc. Además los empastes metálicos y los productos químicos aumentan esta sensibilización a las radiaciones. Por ello, es importante eliminar de la boca los empastes metálicos y empastes tóxicos, así como todos los productos químicos tóxicos del entorno.


Recomendaciones

  • Revisar los diferentes focos de radiación cerca de la vivienda, el lugar de trabajo y la escuela: líneas eléctricas de alta, media y baja tensión, transformadores, antenas de telefonía móvil y de wifi, etc.
  • Revisar los diferentes focos de radiación en la vivienda, el lugar de trabajo y la escuela: cableado interior, wifi, teléfonos móviles, bases y teléfonos inalámbricos, aparatos eléctricos, etc.
  • Sustituir las redes wifi por fibra óptica o por cables apantallados.
  • Remplazar los teléfonos inalámbricos DECT por teléfonos fijos alámbricos o al menos por otros que no usen este sistema cuya base está activa constantemente y no sólo cuando se habla.
  • Usar monitores y ordenadores que cumplan la Certificación sueca TCO de seguridad, que reducen considerablemente los campos eléctricos y magnéticos, y minimizan los campos electrostáticos.
  • Alejar suficientemente todos los transformadores que estén integrados en radiorrelojes, lámparas con bombillas halógenas, fluorescentes y bombillas de bajo consumo, o sustituir por relojes a pilas o mecánicos, lámparas con bombillas incandescentes, halógenas sin transformador, etc.
  • Interponer una separación suficiente (entre unos pocos centímetros a más de un metro) entre el cabezal o cualquier parte de la cama y las paredes afectadas por campos eléctricos, pero teniendo en cuenta que, en ocasiones, también puede llegar a través del suelo.
  • Evitar la presencia de dispositivos inalámbricos en el dormitorio.
  • Evitar que los niños utilicen teléfonos móviles, ordenadores portátiles y tabletas con conexión wifi.
  • No apoyar los ordenadores portátiles sobre el cuerpo, las rodillas o el vientre.


Extraído del libro:
 
"La enfermedad silenciada"
Raúl de la Rosa
Responsable de Contaminación electromagnética
Fundación Vivo Sano

Síguenos en