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Wifi en la escuela. ¿Un riesgo para tus hijos?

El primer día que llevamos a nuestros hijos a la escuela es especial.
Estamos un tanto preocupados: ¿cómo reaccionará?, ¿se quedará contento?, ¿saldrá llorando? Pero también estamos satisfechos de que comience esta etapa, en la que va a aprender nuevas cosas, se va a relacionar con otros niños. Lo que probablemente no pensemos es que, tal vez, y sin damos cuenta, estemos poniendo en riesgo su salud.

  • Entender el problema

En España, actualmente existen unos seis millones de niños con edades comprendidas entre tres y dieciséis años, que pasarán a lo largo de su ciclo educativo más de 10.000 horas en centros en los que, posiblemente, exista conexión wifi, con lo que se verán sometidos durante ese período particularmente vulnerable a un agente posiblemente cancerígeno.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), advierte del "posible" riesgo de cáncer cerebral en quienes están expuestos a radiaciones electromagnéticas provenientes de los teléfonos móviles y tecnologías similares, como el wifi. Diferentes estudios vinculan a los campos electromagnéticos de alta frecuencia con el cáncer.

Además, los niños son particularmente sensibles a estos campos electromagnéticos, y el período de exposición, empezando a tan corta edad, es muy prolongado. Recientes estudios muestran que ''una señal (electromagnética) determinada es absorbida dos veces más profundamente en la médula gris y la corteza cerebral de un niño frente a un adulto".


 

  • Las radiaciones electromagneticas y el wifi

Los organismos vivos, como el ser humano, poseen campos electromagnéticos que hacen posible el mantenimiento de las funciones vitales. Estos campos son los que se reflejan en distintas pruebas, como el electroencefalograma o el electrocardiograma.

Este "lenguaje" que emplea el cuerpo para comunicarse se puede ver afectado por otros campos electromagnéticos de mayor intensidad de su entorno, provocando desde alteraciones funcionales (como cansancio, dolor de cabeza, problemas de concentración...) hasta patologías tan graves como tumores.

También el entorno en que vivimos es de naturaleza electromagnética. Vivimos sumidos en un océano de ondas y radiaciones. Algunas son de origen natural, como las que proceden del fondo del cosmos o de las variaciones del campo magnético terrestre. Otras son de origen artificial, generadas por los avances tecnológicos.

El wifi es un mecanismo de conexión de dispositivos electrónicos de forma inalámbrica, y cuenta con más de 20 millones de usuarios en España. El uso de redes inalámbricas de área local (WLAN) se ha incrementado rápidamente, ofreciendo flexibilidad y movilidad. Esto ha hecho que se convierta en la tecnología más popular entre una amplia gama de usuarios, incluyendo el sector de la educación.

Los campos que genera son similares a los de la telefonía móvil. El wifi funciona a 2,4 GHz, igual que un microondas doméstico.

El alcance de un router wifi típico va de 35 a 100 metros en interiores, aunque esta distancia puede variar en función de la potencia y los obstáculos que encuentre la señal, ya que los muros y el mobiliario disminuyen su intensidad.

La utilización del wifi es relativamente reciente. Su uso, desde el año 2000, ha experimentado un enorme aumento. En realidad, ha ocurrido con todas las tecnologías inalámbricas. Desde el año 2000 al 2010, el crecimiento ha sido exponencial, y todo parece indicar que esa tendencia se va a mantener.

  • Estudios científicos

Los estudios sobre los efectos en la salud de la radiación de microondas existen desde hace décadas. Entre 1960 y 1961, Allan Frey, neurólogo estadounidense, publicó dos artículos que hablaban sobre el efecto de la radiofrecuencia en la barrera hematoencefálica en ratas y sobre el efecto auditivo de las ondas pulsadas.

Desde entonces, muchos estudios han sido publicados relacionando a los campos electromagnéticos con problemas de salud. Tal vez el informe más representativo sea el Bioinitiative, publicado en el 2007. Realizado por 14 científicos y expertos en salud pública (más una docena de revisores externos), que analizaron más de 2.000 estudios con el fin de documentar la evidencia científica sobre campos electromagnéticos hasta ese momento. La conclusión fue clara:

"Los límites públicos de exposición no son adecuados. Hasta que no sepamos si hay un límite mínimo por debajo del cual no ocurren efectos biológicos ni perjuicios para la salud, no parece sensato, desde un punto de vista de la salud pública, continuar desplegando nuevas tecnologías que incrementen la exposición".

La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), emitió en 2007 una declaración de apoyo a dicho informe en el que afirmaba:

"Existen numerosos ejemplos en el pasado en los que por no utilizar el principio de precaución condujeron a serios perjuicios, y a menudo irreversibles, sobre la salud y sobre el medio ambiente. Se deben adoptar desde ahora medidas efectivas y proporcionadas de precauci6n, sabias y prudentes, para evitar amenazas futuras sobre la salud, plausibles y potencialmente serias, derivadas de los campos electromagnéticos".

El informe Bioinitiative fue revisado en el 2012, añadiendo el análisis de 1.800 nuevos estudios. De nuevo, las conclusiones han sido rotundas:

"Cinco años después del primer informe, existe mucha más evidencia de riesgos para la salud que afectan a miles de millones de personas en todo el mundo".

  •  Médicos y profesores

Desde el colectivo médico muchas han sido las llamadas de atención sobre los riesgos asociados a la exposición a campos electromagnéticos. Ya en 2002 el llamamiento de Friburgo fue apoyado por más de 1.000 médicos. En él se hablaba del creciente número de pacientes que referían síntomas tras exponerse a campos electromagnéticos, reconocían la especial sensibilidad de los niños y solicitaban límites más estrictos ¡hace más de 10 años!

En 2012 lanzaron un nuevo manifiesto en el que expresaban su preocupación por el agravamiento de la situación e instaban, entre otras recomendaciones, a usar el cable, especialmente en las escuelas.
Una de las últimas llamadas de atención corre a cargo de la Asociación Americana de Medicina Ambiental (AAEM, en inglés). En octubre de 2012, la AAEM emitió una advertencia pública sobre wifi en las escuelas en la que decía:

"Indudablemente existen y están bien documentados en la literatura científica efectos adversos para la salud por exposición a los campos procedentes de dispositivos inalámbricos, como problemas de aprendizaje, respuesta inmune alterada o dolores de cabeza. Se recomienda utilizar tecnologías más seguras en la escuela, como el cableado".

En marzo de 2013, la Unión de Profesores de Los Ángeles, que incluye a más de 40.000 profesionales, pidió protección en las escuelas frente al peligro de los campos electromagnéticos. Precisamente, desde la AAEM lanzaron un texto de apoyo en el que se instaba a la instalación de conexiones por cable, aportando datos como que "las estadísticas muestran que se puede esperar una reacción inmediata en el 3% de los alumnos y una reacción a más largo plazo en el 30% de las personas expuestas, incluyendo también a los profesores".














 

  • Habla la OMS

Un grupo de trabajo de 31 científicos de 14 países se reunió en mayo del 2011 en la sede de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) en Lyon, Francia, para valorar el potencial carcinógeno de la exposición a campos electromagnéticos de alta frecuencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había clasificado las radiaciones de baja frecuencia como posibles cancerígenos tipo 2B en 2002, y en 2011, a través de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), también clasificó los campos electromagnéticos generados por móviles y wifis en la categoría 2B. Advirtieron de la necesidad de continuar investigando y de la importancia de tomar medidas prácticas para reducir la exposición.

  • El Consejo de Europa

En  su Resolución 1815, del 27 de mayo de 2011, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa dictó, entre otras, las siguientes recomendaciones que afectan a la presencia de wifi en las escuelas:

"Adoptar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias emitidas por los teléfonos móviles, y en especial la exposición de los/as niño/as y jóvenes que al parecer corren el mayor riesgo de tumores de la cabeza".

"Desarrollar, en los distintos ministerios (educación, medio ambiente y sanidad), campañas de información específica dirigidas al profesorado, las madres y padres y los/as niños/as para advertirles de los riesgos específicos del uso precoz, indiscriminado y prolongado de los teléfonos móviles y de otros dispositivos que emiten microondas".

"Dar preferencia para los/as niños/as en general, y en especial en los centros de enseñanza y en las aulas, a las conexiones a Internet por cable, y regular estrictamente el uso de teléfonos móviles por parte de los/as niños/as en el recinto escolar".


 

  • Los niños más vulnerables

En 2002, la Agencia Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido, a través del informe Stewart, manifestaba que los niños, en general, son más sensibles a las radiaciones electromagnéticas procedentes de teléfonos móviles, lo mismo que ocurre con las radiaciones procedentes del wifi. El hecho de que los valores límite de exposición tomen como referencia la cabeza de un hombre adulto también resulta preocupante.

Los cráneos de los niños son más delgados, y sus cerebros son menos densos y más fluidos que los cerebros adultos. También tienen mayor permisividad y conductividad eléctrica, lo que significa que la cabeza de un niño puede absorber entre el 50 y el 100% más de energía de radiofrecuencia que la cabeza de un adulto.

Estudios realizados en 2008 por Wiart y en 2009 por Kuster, muestran que "una señal dada se absorbe aproximadamente hasta el doble de profundidad en el cerebro de un niño, en contraste con el de un adulto, a pesar de que la absorción sistémica (de todo el cuerpo) puede no diferir sustancialmente.

Además de absorber proporcionalmente más radiación que los adultos para la misma exposición, los cerebros de los niños son más sensibles a la radiación porque sus cerebros aún están en etapas de desarrollo, encontrando, por ejemplo, una menor integración neuronal y mielinización hasta cerca de los veinte años de edad.

  • La buena noticia: existen soluciones.

Y son relativamente sencillas. Los sistemas inalámbricos wifi ofrecen libertad de movimiento, pero a costa de importantes riesgos para la salud de estudiantes, profesores y el resto de personas expuestas a sus radiaciones. Este riesgo no se justifica, teniendo en cuenta que existen opciones totalmente seguras para la salud.

El cableado estructurado consiste en el tendido de cables en el interior de un edificio con el propósito de implantar una red de área local.

Esta opción ha sido la usada tradicionalmente en cualquier organización para conectar los ordenadores, para compartir información, acceder a periféricos (como impresoras) y navegar por internet Hasta la llegada del wifi era el único sistema usado y, a día de hoy, es el que está implantado en prácticamente todas las medianas y grandes empresas por sus ventajas en cuan.ro a seguridad de la información, fiabilidad de la instalación y rapidez en la transmisión de datos.

Al ser un elemento físico, es más difícil tener acceso al mismo. No es fácil de "pinchar" y resulta más difícil acceder a la información que en el caso del wifi, algo importante para asegurar la privacidad de los datos de nuestros niños.

  • Iniciativas en otros países.

FRANCIA
El pasado 19 de marzo de 2013 se votó en la Asamblea Nacional francesa, dentro del documento para la reconstrucción de las escuelas de la República, una enmienda para retirar el wifi de las escuelas y sustituirlo por conexión por cable.

La enmienda pretende "presionar a las autoridades estatales y locales para proteger a los niños, especialmente los más jóvenes, de la influencia nociva de las ondas electromagnéticas" en nombre del Principio de Precaución.

El proyecto conjunto aprobado en primera lectura en la Asamblea, ahora debe ser considerado en el Senado.

REINO UNIDO
La Asociación Profesional de Maestros de Inglaterra exige una investigación completa de los efectos sobre la salud de la tecnología wifi.

La Organización Sindical de Maestros y Profesores de Irlanda del Norte ha expresado que es necesario un enfoque de precaución respecto al wifi, y ha instado al gobierno a investigar los efectos biológicos de las redes wifi.

ALEMANIA
El Gobierno Federal Alemán ha recomendado que el uso de WLAN en el lugar de trabajo o el hogar deben evitarse, si es posible. Han declarado que las conexiones cableadas convencionales son preferibles (julio de 2007). El Parlamento de Baviera ha recomendado que las escuelas de la provincia no utilicen LAN inalámbrica.

AUSTRIA
La Asociación Austriaca Médica y el Departamento de Salud Pública de Salzburgo advirtió en 2005 acerca de que el wifi no se debe instalar en las escuelas o guarderías. La Asociación Austriaca de Medicina está actuando contra el despliegue de wifi en las escuelas.

SUIZA
Desde 2007 la Oficina Federal Suiza de Salud Pública (OFSP) informa a la población acerca de cómo minimizar los riesgos del uso del wifi y del teléfono móvil.

En 2010 el gobierno suizo y la empresa Swisscom (con un 52% de capital estatal) ofrece cableado de fibra óptica gratuita a todos los centros públicos de enseñanza para substituir la conexión por wifi.

RUSIA
El Comité Nacional Ruso de Protección contra la Radiación No Ionizante (RNCNIRP) anunció en 2008 su preocupación por el alto riesgo para la salud de los niños de la utilización de teléfonos móviles y sistemas de comunicación inalámbrica.

  • ¿Qué puedo hacer yo?

La mejor medida de protección frente a los campos electromagnéticos es disminuir la exposición. Esto se logra eligiendo siempre que sea posible dispositivos con cable frente a inalámbricos, es decir, instalando cable antes que wifi.

Si aun así el niño utiliza tecnologías inalámbricas, tiene que alejarse todo lo posible de la fuente de emisión.


Normas que podemos dar a nuestro hijo en la escuela.

• Si tiene identificadas antenas de wifi, que evite permanecer cerca de ellas.

• Si tiene que utilizar portátil, que no se acerque excesivamente al equipo, ni se lo ponga en las piernas; que desactive la función de wifi del ordenador siempre que sea posible.

• Que evite utilizar el móvil para hablar o jugar, incluido el de sus amigos. Si va a jugar que lo ponga en modo "avión".

• Que en caso de asociar algún malestar al uso de equipos electromagnéticos informe en seguida a padres y profesores.

Y en cuanto a nosotros:

• Infórmate, investiga, saca tus propias conclusiones... En España existe la campaña "Escuela sin wifi" (escuelasinwifi.org), donde puedes encontrar abundante información y material.

• Habla con los profesores y director del centro, proporciónales información sobre el wifi y el uso racional de las tecnologías, infórmales de las alternativas, pídeles que se impliquen (¡también es su salud!).

• Habla con otros padres, diles cómo pueden proteger a sus hijos, anímales a que se informen.



 

¡Una escuela más sana es posible para tod@s!

Se trata de valorar y elegir. Prevenir antes que curar. Utilizar con cabeza la tecnología.

Todo lo que hacemos tiene sus consecuencias. ¿Podemos arriesgar la salud de nuestros niños?

 
Autor: Alfredo Suarez Sánchez
Web:
vivosano.org

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