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¿Estamos siendo envenenados como Blancanieves?

"Una manzana al día mantiene al médico alejado”, es lo que dice un popular refrán inglés que proviene de la Antigua Roma. De hecho, los romanos creían que las manzanas tenían poderes mágicos para curar enfermedades. Una fruta simbólica que también tiene un significado religioso y místico en la Historia.

Muchos estudios internacionales demuestran que consumir fruta, verdura, cereales integrales y otros alimentos, puede reducir el riesgo de desarrollar muchas enfermedades, entre otras el cáncer, la diabetes, el Alzheimer o el envejecimiento.

Sin embargo, la intensificación de la agricultura, con un aumento del uso de pesticidas, así como la industrialización de la producción de alimentos, el uso de aditivos y conservantes, así como los rápidos cambios en la ciencia y la tecnología, han tenido un impacto significativo sobre lo que comemos, bebemos y respiramos cada día. La manzana, por ejemplo, es una de las frutas que contiene más residuos de pesticidas, y eso la hace menos saludable y atractiva. Ningún alimento que hoy día llega a nuestros platos está libre de estos químicos. Este escenario recuerda más a la manzana tóxica del cuento de Blancanieves. ¿Estamos entonces contaminados por lo que consumimos?

La mayoría de la fruta y verdura que comemos está contaminada con residuos de pesticidas.

Lamentablemente esto no es nada extraordinario: la mayoría de la fruta y verdura que comemos está contaminada con residuos de pesticidas. Los pesticidas o plaguicidas son sustancias químicas producidas por el hombre, utilizadas para extinción de plagas, moho, etc. Se usan en la agricultura, en los espacios públicos, en los bosques o en la jardinería, y pueden ser dañinos, incluso a niveles muy bajos. Su uso es muy común, y ni siquiera nos damos cuenta de que estamos expuestos de manera involuntaria a varias sustancias químicas cada día. Un gran número de estos pesticidas pasa a formar parte del suelo, del aire y de nuestra alimentación. Más del 50% de las frutas y de las verduras no ecológicas analizadas contienen pesticidas, y todas las personas que las consumen (incluidos bebes, niños, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos) se ven perjudicadas. Solo la agricultura ecológica no los utiliza, respeta a la naturaleza y usa productos y métodos alternativos.


¿No te sorprende que haya tantos residuos de pesticidas en toda la fruta y verdura que son tan cruciales para nuestra salud? Pues no estás solo. Un estudio sobre alimentación realizado por la Comisión Europea en 2010 ha observado que 3 de cada 10 europeos consideran los residuos de pesticidas en la comida como una preocupación importante. Esta preocupación es especialmente relevante en Grecia (el 91% de los encuestados estaba preocupado), Italia (85%), Luxemburgo (85%) y Francia (80%). ¿Están justificadas estas preocupaciones en torno a estas sustancias?

Según estudios de la ONG europea PAN Europe de 2012, alrededor de la mitad de nuestros alimentos están contaminados con residuos de pesticidas, y el 25% contiene múltiples residuos. En varias ocasiones se encontraron más de 10 pesticidas en una única muestra de alimentos. La exposición a estas mezclas de pesticidas es muy probable al encontrarse en muchos alimentos diferentes, y todavía no está muy claro cómo esta acumulación de varias sustancias químicas puede afectar al cuerpo humano a largo plazo.



Algunos pesticidas son disruptores endocrinos, es decir, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal, tanto en seres humanos como en animales, responsable de múltiples funciones vitales como el crecimiento o el desarrollo sexual. Al limitar o alterar el efecto de las hormonas, los disruptores endocrinos pueden enviar mensajes confusos al organismo ocasionando diversas disfunciones. Sus impactos también pueden ser imperceptibles durante una generación o dos, a pesar de que nunca hayan estado directamente expuestos a los disruptores.

Un buen ejemplo es el DDT, un pesticida ya prohibido hace 30 años, pero que sigue en nuestra sangre. Un bebe recién nacido puede llevar un abanico de sustancias químicas que le ha pasado su madre por la placenta. Es decir, que estas sustancias se quedan en nuestro cuerpo muchos años y pueden afectar así dos a tres generaciones.




Estudios científicos han relacionado el uso de pesticidas con consecuencias muy serias para el medioambiente y para nuestra salud. Han revelado una posible relación entre la exposición a estas sustancias con la aparición de ciertos tipos de cáncer (leucemia, cáncer cerebral, cánceres por trastornos hormonales), problemas del sistema reproductor y del sistema hormonal, malformaciones o retrasos en el desarrollo y crecimiento de los recién nacidos, etc.

Además, los pesticidas tienen impactos graves en el medioambiente y en la biodiversidad por contaminar las aguas y por causar la extinción de muchas especies. Las consecuencias en la biodiversidad ya son muy visibles. En los últimos meses ha habido mucha polémica acerca de la preocupante desaparición de las abejas. Ranas, mariposas, y muchos más animales e insectos clave para el equilibrio de la naturaleza están amenazados.

Cada año, el uso de pesticidas se cobra víctimas sobre todo en las poblaciones que trabajan directamente cada día con estas sustancias. Los trabajadores que las manipulan muchas veces no conocen todos los peligros y accidentes que pueden provocar. La OMS estima que el número de muertes por intoxicación aguda de pesticidas puede llegar a 350.000 por año a nivel global.





Varios agricultores han sido víctimas por estar expuestos accidentalmente a pesticidas en el trabajo, con consecuencias serias para su salud. Hay pocos médicos que son especialistas en los efectos que causan los pesticidas. Para un afectado es muy difícil demostrar el vínculo entre su enfermedad y su exposición laboral a estos tóxicos. Muchos tienen que luchar por sus derechos e incluso para ser reconocidos como víctimas.

Ante esta situación, en Francia se ha creado la asociación Phyto Victimes para apoyar a dichos agricultores. El presidente de la asociación es el agricultor francés Paul François, que fue él mismo una víctima. Inhaló gases procedentes del pesticida “Lasso”, y desde entonces sufre problemas neurológicos. Este agricultor llevó a los tribunales a Monsanto, empresa gigante de agricultura y biotecnología, y ganó, un hecho que ha sido calificado como una victoria histórica.

Varias ONGs a nivel mundial denuncian el uso excesivo de los pesticidas y la falta de precaución. Solamente en la UE, se estima que hay más de 200.000 toneladas de pesticidas utilizados cada año. Francia es el principal usuario de pesticidas en Europa al utilizar más de 60.000 toneladas de estos productos anualmente. En España, el uso de pesticidas tampoco está mucho mejor. La Comisión Europea regula a nivel europeo la utilización de los pesticidas, pero aun así, el uso sigue siendo muy alto.

Cada día estamos más expuestos a varios pesticidas y sustancias químicas, y todavía no hay suficientes pruebas que nos demuestren cuáles son todos los impactos a largo plazo. Lo que es preocupante es que se nota un aumento significativo de casos de cáncer, de alergias y otros problemas de salud.

Para sensibilizar sobre los impactos de los pesticidas y sus alternativas, en el año 2006 se puso en marcha la campaña internacional Semana sin Pesticidas; una iniciativa promovida por la ONG francesa Générations Futures y la ACAP, un grupo formado por 170 organizaciones. Esta campaña se celebra anualmente los diez primeros días de la primavera, del 20 al 30 de marzo, con miles de eventos organizados en todo el mundo por voluntarios, asociaciones, escuelas, etc.


La primavera no sólo comienza con los primeros rayos del sol, bonitas flores y pájaros cantando, sino también con la fumigación de pesticidas en el campo y en los espacios públicos como los jardines de las ciudades donde juegan los niños.

Esta acción nos recuerda que cada uno de nosotros estamos expuestos a pesticidas en diferentes niveles, en función de nuestro trabajo, lugar de residencia o alimentación. Es importante comer sano y consumir fruta y verdura, pero también es importante mirar qué comemos.


 
Autor: Nadia Bennich
Web: semana-sin-pesticidas.org
 

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