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La estrategia danesa

La estrategia danesa sobre la cuestión, tomada como referencia de una política avanzada en el tema, establece un objetivo concreto de reducción en el uso de pesticidas y este, además, es ambicioso: un 40% para finales de 2015. España debería seguir estos pasos.

En otras naciones europeas se han acometido diferentes iniciativas a fin de conseguir una reducción en el uso de pesticidas.

Los pesticidas llevan mucho tiempo siendo una gran preocupación en Europa.

A pesar de la introducción de nuevas sustancias que en principio eran activas a dosis más bajas, lo cierto es que el consumo de pesticidas seguía incrementándose. Por ejemplo, en el periodo entre 1992 y 2003, mostrando una creciente dependencia de los pesticidas para el control de las plagas. Esa tendencia al alza se veía de forma especialmente clara en los nuevos estados miembros de la UE a causa de la entrada de inversiones y al marketing de las empresas vendedoras de pesticidas.

La presencia de residuos de pesticidas en los alimentos también tenía una tendencia al alza tal y como mostraban los datos de la UE. Un 4.7% de todas las muestras superaban los límites máximos de residuo (LMR) y el 23.4% de ellas tenían residuos de varios pesticidas a la vez46, lo cual puede incrementar el riesgo sanitario.

La conciencia creciente acerca de asuntos como éstos llevó a que algunos países europeos acometieran enseguida medidas a diversos niveles para reducir su consumo de pesticidas.

Un ejemplo notable es el de Dinamarca, donde la reducción en el uso de pesticidas se inició hace mucho. El ejemplo de este país es además, más relevante si cabe al ser un país que suele adelantarse a la toma de medidas sobre la prevención de los riesgos químicos que luego, por su peso y base científica, acaban incluso siendo incorporadas, en mayor o menor grado, a nivel europeo.

A comienzos de los años 80, crecía la preocupación en ese país por los efectos que estaba causando el incremento en el uso de pesticidas.
Entre ellos, el declive de la vida salvaje en los entornos agrícolas (por ejemplo, la diversidad de plantas silvestres en las tierras agrarias había caído un 60% entre 1970 y 1990, y el número de perdices, un 70% entre 1970 y 1985). Así, en 1986 se elaboró un primer Plan de Acción de Pesticidas.

La reducción en el uso de pesticidas se consideró algo básico para proteger la salud de los consumidores y los agricultores ante los efectos del uso de estos productos y de la ingestión de sus residuos en los alimentos y el agua. También preservar el medio ambiente de sus efectos directos e indirectos en tierras de cultivo, cursos de agua y hábitats naturales.

Este primer plan (1986-1997) tenía como objetivo un 25% de reducción en el consumo total de pesticidas para 1992, y un 50% para 1997. Además de estas metas, el plan establecía también medidas para favorecer el uso de pesticidas menos peligrosos.

Tras el primer Plan de Acción de los Pesticidas, se aprobarían otros. Así, por ejemplo, el plan de 1997 - 2003 que, entre otras cosas, hizo hincapié en hacer descender el índice de frecuencia de tratamientos con pesticidas y establecer 20.000 hectáreas de zonas libres de pesticidas a lo largo de cursos fluviales y lagos claves. El plan 2003 - 2009 bajó aún más la frecuencia de los tratamientos con pesticidas, promovió el cultivo sin ellos, el establecimiento de 25.000 hectáreas sin su empleo en torno a cursos de agua y lagos, además de ocuparse del sector de las frutas y verduras.

A consecuencia de estos planes se cosecharon importantes resultados, tal como se ve en el gráfico correspondiente. La cantidad de toneladas de principios activos de pesticidas bajó desde una cantidad en torno a las 7000 toneladas hasta las 3000.

Más recientemente, Dinamarca lanzó más planes para seguir reduciendo aún más el volumen de pesticidas usados. Por ejemplo, la Estrategia danesa sobre pesticidas realizada igualmente para dar cumplimiento a la Directiva europea de 2009.

Una primera cosa que llama la atención -y que contrasta vivamente con los documentos españoles- es la claridad de objetivos del país nórdico.

La estrategia de pesticidas danesa busca, explícitamente “cambiar la tendencia, para prevenir el continuo incremento en el uso de pesticidas, y reducir la carga sobre la salud humana, la naturaleza y las aguas subterráneas”. Persiguiendo que se “usen menos pesticidas y que los que se usen causen menos daños” mediante nuevas regulaciones, asesoría, formación, control e información.

El “objetivo general del Gobierno danés es reducir la carga de pesticidas un 40% para finales de 2015 respecto de los niveles de 2011 para contribuir así a asegurar un medio ambiente más limpio, un mejor estado ecológico de la naturaleza, una alimentación más sana, una mejor salud y seguridad en el trabajo, así como más empleos verdes”.


El ejemplo de Dinamarca
El propio título de la estrategia danesa muestra el compromiso claro de ese Gobierno: “Proteger el agua, la naturaleza y la salud humana. Estrategia de Pesticidas 2013-2015” (Protect water, nature and human health. Pesticides strategy 2013-2015. The Danish Goverment. February 2013).

El título ya es una declaración de objetivos que implica qué es lo primero para el Gobierno danés. Pero la introducción, a cargo de Mette Gjerskov (ministra de Alimentación, Agricultura y Pesca) y de Ida Auken (ministra de Medio Ambiente) aún lo evidencia más. “Nuestro objetivo” -dicen- “es proteger a la población y a la naturaleza contra sustancias tóxicas innecesarias”.

La estrategia danesa, apoyada por todo el arco parlamentario de esa nación, busca, según el texto de las dos ministras, “asegurar agua de consumo limpia para la población danesa” y “contribuir a un medio ambiente más limpio, un buen estado ecológico de la naturaleza, una comida más sana, mejorar la salud y la seguridad en el trabajo y crear más empleos verdes”.

Hecho importante es que, a diferencia de lo hecho en España, establece un objetivo concreto de reducción en el uso de los pesticidas. En concreto, en la estrategia danesa, “la meta es reducir la carga de pesticidas en un 40% para finales de 2015”. Tal y como se indica por las dos ministras danesas “este es un objetivo ambicioso, pero es también necesario si queremos asegurar un balance razonable entre los intereses agrícolas y la protección del medio ambiente. Si tenemos la duda más ligera, la prioridad debe ser dada a la naturaleza, el medio ambiente y el agua subterránea limpia. El agua subterránea es un recurso vital que debemos asegurar para las generaciones futuras”.


Otras naciones europeas llevan mucho tiempo desarrollando diferentes iniciativas notables como es el caso de los Países Bajos, zona con una gran relevancia agrícola, donde las autoridades y el sector privado tomaron cartas en el asunto ante la alta intensidad del uso de pesticidas que existía.

Enseguida se concedió una gran importancia a la reducción en el empleo de agrotóxicos. Los planes para reducir el uso de pesticidas comenzaron allá por los años 80 consiguiendo un relevante descenso en el uso de fumigantes del suelo y, aunque en menor grado, de herbicidas. La presión creciente y los impactos causados por la agricultura intensiva (sobre todo sobre las aguas) así como los requerimientos más estrictos de la UE influyeron en la promoción de métodos más sostenibles. El plan se concretó con la aprobación, en 2003, de un acuerdo para la protección de los cultivos (Agreement on Crop Protection) con metas como la reducción del impacto ambiental general de los pesticidas en un 75% para 2005, tomando como referencia 1998, y en un 95% para 2010 y reducir el impacto de los pesticidas sobre las aguas superficiales en un 50% para 2005 y en un 95% para 2010. También se establecieron otras metas como reducir el porcentaje de muestras de alimentos que excedan los niveles máximos de residuo (MRL) en un 50% en 2010 en comparación con 2003.

En Bélgica, Suiza y otras naciones se han acometido también diferentes iniciativas.

Tema vinculado a la conciencia ambiental existente en algunos países europeos está, por otro lado, el alto desarrollo de la agricultura ecológica en ellos. Hay 6 naciones europeas que tienen más del 10% del total de su superficie agraria dedicada a la agricultura ecológica. En Europa existe un alto grado de conciencia social acerca de estas cuestiones50.

Aunque parte de la reducción en el uso de pesticidas conseguido en algunos países como los citados se han logrado no solo con la agricultura ecológica sino con otros sistemas que, bien aplicados, pueden redundar en importantes reducciones en su empleo, los datos comentados son significativos acerca del mayor impulso que se ha dado en ésas naciones a una serie de cuestiones, a pesar de que España, probablemente tendría muchas más potencialidades para ello y obtendría acaso mayores beneficios.

El resultado de este tipo de planes no es solamente el descenso en el uso pesticidas con los efectos positivos que ello puede tener para la salud o el medio ambiente, como puede ser prevenir la polución de las masas de agua subterránea, sino también notables beneficios económicos. Entre ellos los del ahorro del coste de los propios pesticidas para los agricultores -que asciende a cantidades muy importantes- o el incremento del prestigio internacional de los productos al tener menos o no tener residuos de pesticidas, lo que redunda en las exportaciones.


Reducir el uso de pesticidas causa más beneficios económicos

La Administración española debe promover activamente la concienciación acerca de los beneficios económicos de reducir el consumo de pesticidas.

Como se apunta en otros apartados de este documento, la reducción en el uso de pesticidas, aparte de constituir un ahorro para los propios agricultores, representa un ahorro también en costes sanitarios y ambientales para la toda la sociedad, así como, entre otras cosas, algo que hará ganar peso al sector agrario español en mercados donde se mira con mucho detalle la presencia de residuos de pesticidas en las importaciones aún a bajísimas concentraciones. Todo ello contribuirá al desarrollo de nuevas tecnologías, métodos y procesos que generarán la creación de empleo.

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