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Lo que dice la FAO

Los gobiernos deben “establecer objetivos de reducción en el uso de pesticidas” así como “cuestionarse hasta qué punto el actual uso de pesticidas es realmente necesario”.

En los documentos españoles se echan en falta una serie de ideas absolutamente básicas que se repiten insistentemente en documentos internacionales de referencia como los de la FAO. Fundamentalmente las que abundan en el hecho de que ninguna política seria sobre la cuestión, y más en un país desarrollado, puede dejar de tener como objetivo expreso, claro y principal, la reducción del uso de pesticidas y la liberación respecto de la dependencia de los mismos.

La FAO insta a la reducción del uso de pesticidas

Dice así la FAO en su Código Internacional de Conducta sobre la Distribución y el Uso de Pesticidas. Orientación sobre el Desarrollo de Políticas sobre Gestión de Plagas y Pesticidas (International Code of Conduct on the Distribution and Use of Pesticides. Guidance on Pest and Pesticide Management Policy Development. June 2010) que los gobiernos deben “establecer objetivos de reducción en el uso de pesticidas”. Que deben “cuestionarse hasta qué punto el actual uso de pesticidas es realmente necesario” y adoptar sistemas que, como los que incluyen el control biológico, permitan llegar a una “gestión sostenible de las plagas y un medio para reducir la dependencia de los pesticidas y sus riesgos asociados”.

Más adelante en el mismo documento se insiste de nuevo en cuestionarse si es realmente necesario el nivel de uso de pesticidas existente, y que “la gestión moderna de plagas hace uso del “enfoque ecosistémico” teniendo en cuenta el ciclo de vida y la ecología de las plagas y de sus enemigos naturales y las interacciones entra la plaga y su huésped. Ése conocimiento se usa para minimizar el daño de la plaga sobre los cultivos a través de intervenciones agronómicas u otras técnicas no químicas que suprimen el desarrollo de la plaga o la enfermedad. Los pesticidas son usados solamente en aquellos casos en los que no hay alternativas efectivas o económicamente viables”. Insistiendo en que “los países afrontan crecientes preocupaciones nacionales e internacionales acerca del uso de los pesticidas y sus riesgos asociados. Están bajo presión para cambiar las prácticas de gestión de plagas hacia enfoques más sostenibles con una reducción en la dependencia de los pesticidas y hacia un fortalecimiento del control regulatorio sobre la distribución y el uso de pesticidas para reducir el riesgo de daños a las personas y al medio ambiente”.

Dice también la FAO que debe establecerse una jerarquía entre las acciones a acometer para combatir las plagas y que en ella el uso de pesticidas está en el último lugar. La primera acción ha de ser, según la FAO, “Reducir la dependencia de los pesticidas. Determinar hasta qué punto los actuales niveles de uso de pesticidas son realmente necesarios. Hacer un uso óptimo de una gestión no química de las plagas y eliminar el uso injustificado de pesticidas”. Secundariamente, si lo anterior fallase, cosa que de hacerse bien pocas veces debería pasar, se podría plantear si usar un pesticida, y siempre seleccionando el de más bajo riesgo. En tercer lugar estaría asegurar el correcto uso de los pesticidas. La FAO aclara que “esa jerarquía sirve para subrayar que las consideraciones acerca de la selección de pesticidas y su uso adecuado no deberían ser el punto de atención primario en los casos en los que los actuales usos de pesticidas son injustificadamente altos y pueden ser reducidos”.

Esta nitidez en la jerarquía establecida por la FAO se echa en falta en los documentos españoles donde casi pareciera que el orden es el contrario, como también la insistencia en la reducción en el uso de pesticidas y en su dependencia (así como otros aspectos como el fortalecimiento de la regulación).

En los textos de este organismo de la ONU se aprecia una mayor contundencia a la hora de considerar la gravedad del problema de los pesticidas. Los textos españoles parecieran restar algo de importancia al problema, como si este no fuese excesivamente relevante y solo cupiese introducir algunas leves “mejoras”.


LA FAO CRITICA QUE EL USO DE PESTICIDAS SEA CONSIDERADO LA PRIMERA OPCIÓN

La FAO, en su Código de Conducta para los gobiernos incide en que “un reto específico es identificar y controlar los factores que promuevan un excesivo uso de pesticidas como la primera opción para la gestión de las plagas y que probablemente animan un uso excesivo de los mismos y se oponen a los esfuerzos para aplicar la gestión integrada de plagas”. Entre ellos cita los subsidios a los pesticidas, que pueden desanimar que se ponga atención en las alternativas no químicas, los paquetes de suministro en los que los pesticidas se incorporan de forma automática, o las carencias en formación de los agricultores, que hacen que se decidan irreflexivamente por el uso de pesticidas simplemente porque les parece más sencillo.

Insiste la FAO en que “como la gestión integrada de plagas requiere conocimientos y precisa más esfuerzos educativos para desarrollarse comparado con la aplicación de pesticidas químicos, es importante que el uso de pesticidas no sea promovido o recomendado simplemente desde la base de que son más fáciles de usar o simplemente que estén disponibles. La promoción de esquemas de aplicación de pesticidas según un calendario es un ejemplo de práctica indeseable que acepta el excesivo uso de pesticidas en orden de mantener instrucciones sencillas para los agricultores”.

Dice también la FAO que los “departamentos de protección vegetal o los institutos de investigación agraria suelen estar enfocados primeramente sobre el uso de pesticidas. La dependencia de fondos externos para la investigación puede favorecer la investigación en el uso de pesticidas de las grandes compañías marginando la investigación en técnicas alternativas”. También es un factor negativo, el “análisis incompleto sobre los costes y los beneficios del uso de pesticidas” de modo que “el no tener en cuenta las estrategias no químicas disponibles para prevenir o reducir los problemas de plagas tiende a llevar a una sobrestimación de los beneficios del uso de pesticidas. Los costes del uso de pesticidas son a menudo subestimados, si hay una falta de información acerca de los efectos sobre la salud y el medio ambiente que representan un coste público, o si otros costes indirectos no son tenidos en cuenta. Tales distorsiones deben ser corregidas a través de esfuerzos específicos”.

Habla también la FAO de las carencias en la educación y extensión de los agricultores, ya que “la ausencia de la educación de los agricultores o la información errónea o incompleta por los servicios de extensión, es probable que mantenga el uso de pesticidas en niveles innecesariamente altos”.

Importante es también lo que dice la FAO acerca de los “posibles conflictos de interés que afectan a las autoridades regulatorias a la investigación y a la extensión”. “Puede haber un conflicto de interés cuando los servicios de extensión que asesoran sobre gestión de plagas están también ligados a la venta de pesticidas, particularmente cuando el personal de extensión necesita suplementar sus ingresos con la venta de productos, o cuando la falta de servicios públicos de extensión hace que sean los propios comerciantes de pesticidas los que asuman el rol de asesores en la gestión de plagas”.

Todas estas cosas deberían haber sido debidamente tenidas en cuenta por la Administración española y sin embargo hasta ahora no ha sido así.

A fin de cumplir este tipo de recomendaciones y asegurar una adecuada gestión del problema, es preciso que la mayor parte de la formación de los agricultores -a diferencia de lo que se ha articulado en ciertos documentos españoles donde casi toda la formación de la que se habla es sobre el uso de pesticidas -debe destinarse a incrementar sus conocimientos sobre métodos no químicos de gestión de plagas-.

Además, debe asegurarse que las entidades y personas que participen en esa formación, como ya se dijo, no tengan conflictos de interés que les vinculen a empresas o entidades que reciban ingresos con la venta de pesticidas.

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