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Preocupación de la opinión pública

Un 72% de los europeos y un 66% de los españoles estaban bastante o muy preocupados con la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos, según el Eurobarómetro

A pesar de que existen grandes deficiencias a la hora de informar a la ciudadanía acerca de la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos y que cuando aparece alguna información al respecto (que normalmente no es suministrada por instancias oficiales) la Administración suele intentar tranquilizar a la población con “afirmaciones tipo” acerca de que “se cumplen los límites legales” de residuos, lo cierto es que ni la población española ni la europea en su conjunto, confían en exceso en la seguridad de los niveles de residuos de pesticidas que hay en los alimentos.

Buena prueba de ello son los resultados periódicos del Eurobarómetro de la Comisión Europea. Si vemos, por ejemplo, lo que decía la encuesta realizada sobre millares de ciudadanos de la Unión Europea en 2010, nos daremos cuenta de ello52.

En primer lugar, según ésos datos, un 48% de los europeos y un 40% de los españoles consideraban probable o muy probable que lo que comían dañase su salud.

Pero, además, preguntados acerca de cuál consideraban que era el mayor riesgo relacionado con la alimentación, la respuesta era que la presencia de residuos de pesticidas era lo que más les preocupaba. Tras este factor iban otros como la presencia de hormonas y antibióticos en la carne, la presencia de contaminantes como mercurio en el pescado o dioxinas en el cerdo, la calidad y frescura de los alimentos, los aditivos, los transgénicos, etc. Un 72% de los europeos y un 66% de los españoles estaba bastante o muy preocupado con la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos.

La presencia de residuos de pesticidas es el riesgo alimentario que más preocupa a los españoles

En contra de lo que sería de esperar si la ciudadanía creyese lo que les dicen las autoridades, la percepción ciudadana es que esa presencia de residuos de pesticidas es el riesgo alimentario más preocupante.

De ello pueden extraerse varias conclusiones. Una de ellas es que es probable que las autoridades, al menos en una sociedad democrática, deberían limitarse a atender esa preocupación y adoptar medidas para reducir o eliminar esa presencia más allá de fijarse en si se supera o no cierto límite de concentración.

Ante datos como que cerca de la mitad de las muestras de alimentos europeos tengan presencia de residuos de pesticidas, según muestran los informes de la Unión Europea, las autoridades deberán esforzarse, no solo en que no haya una mínima parte de ellos que superen cierto límite sino simplemente, en reducir el porcentaje total de muestras que tengan residuos de pesticidas a la concentración que sea.

Ello no solo sería una mejor respuesta a la inquietud de los ciudadanos sino acaso también algo más congruente con el conocimiento científico actual, el cual está poniendo seriamente en duda que los criterios toxicológicos tenidos en cuenta para establecer esos límites legales estén protegiendo suficientemente la salud de los ciudadanos. No hay límite de pesticidas más seguro que el de la inexistencia de residuos de pesticidas.

Probablemente sería una buena medida acordar que, en paralelo a los porcentajes reducción en el consumo de pesticidas, se estableciesen también objetivos concretos de reducción en el porcentaje de muestras que diesen positivo por presencia de residuos de pesticidas. Todo ello sin por supuesto, dejar de vigilar también los parámetros de concentración. Además, poner el acento en lo que se comenta también hará que baje, aún en mayor medida, el porcentaje de muestras que superen cierto límite.

Debe garantizarse que crezca considerablemente el porcentaje de alimentos sin residuos de pesticidas y no prestar atención solo a si se supera o no el límite máximo de residuos permitido

Debe mejorar la información a los ciudadanos acerca de la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos

A pesar de que la presencia de residuos de pesticidas en los alimentos es una preocupación importante de la ciudadanía española, la Admistración no informa debidamente acerca de este contenido de residuos en los alimentos, como ya se ha insistido.

Muchas veces los ciudadanos son informados gracias a la labor de entidades independientes. Un ejemplo reciente fue la difusión en España por parte de la Fundación Vivo Sano de un informe sobre la presencia de residuos de decenas de pesticidas en fresas españolas y francesas (muchos de ellos disruptores endocrinos). El estudio54, realizado por la organización francesa Generations Futures encontró residuos de uno o varios pesticidas en el 91.83% de las fresas españolas y francesas estudiadas. Un 71,42% de las muestras contenían pesticidas considerados como disruptores endocrinos. Entre los pesticidas detectados algunos eran pesticidas prohibidos o prohibidos para su uso en las fresas (por ejemplo, varias fresas españolas contenían residuos de carbosulfan, prohibido en la UE desde 2007).

Otro informe relevante es Disrupting Food, publicado por la entidad PAN Europe que hizo pública la presencia de pesticidas con capacidad de disrupción endocrina en alimentos europeos.

España es un país en el que la presencia de residuos de pesticidas en alimentos como frutas y verduras es algo extraordinariamente frecuente. Sin embargo, no es un país donde se haya potenciado en exceso el seguimiento de esta problemática, al contrario de lo que sucede en otros países. No obstante, diversas investigaciones realizadas han mostrado lo extenso del problema a distintos niveles.

Lista de pesticidas que han sido detectados en la comida y que pueden ser perturbadores endocrinos

Amitrole, bifenthrin, bitertanol, captan, carbendazim y benomyl, chlorothalonil, chlorpyrifos-methyl, cypermethrin (sum), cyproconazole, deltamethrin, dimethoate (sum),dithiocarbamates (mancozeb), diuron, epoxiconazole, fenbuconazole, fenoxycarb, fipronil (sum), flusilazole, flutriafol, glyphosate, ioxynil, iprodione, linuron, malathion (sum), metconazole, methomyl y thiodicarb, metioram metribuzin, molinate, myclobutanil, oxamyl, penconazole, pirimicarb (sum), prochloraz (sum), propamocarb (sum), pyridate, pyrimethanil, pyriproxyfen, tebuconazole, tepraloxydim, tralkoxydim, tolclofos-methyl, tridimenol,...

Así por ejemplo, análisis realizados en naranjas, mandarinas, melocotones, nectarinas caquis y sandias de la Comunidad Valenciana en 2001-2003 buscando la presencia de 15 pesticidas detectaron nueve de ellos. En concreto, el malation estaba en el 19% de las muestras, el fention en el 16%, y el methidation en el 10 %. En porcentajes apreciables de algunas frutas se excedían los límites máximos57. Otro estudio en la misma comunidad autónoma, encontró pesticidas en el 44.8% de las naranjas y mandarinas analizadas58. Se buscaban 11 pesticidas concretos. En un 51.9% de las frutas que contenían residuos se detectó carbendazim, el hexythiazox estaba en el 42.3%, el imazalil en el 15.0%, el imidacloprid en el 9.6%, el methidathion en 32.6%, y el methiocarb en el 2%. Algunas muestras contenían residuos de varios pesticidas simultáneamente (el 16%).

En 2012 la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria) tomó 2210 muestras de alimentos para detectar la posible presencia de pesticidas en ellos (un 48% de las cuales fueron de frutas y hortalizas). Un 44% de las muestras de frutas y hortalizas tenían residuos de pesticidas y un 28% de los alimentos procesados.

Aunque solo una pequeña parte de las muestras que dan positivo en la presencia de pesticidas supera los que se consideran los niveles legales, como ya se comentó antes, existen dudas científicas muy serias acerca de que realmente no se puedan producir ciertos efectos por debajo de ésos límites, por ejemplo cuando los pesticidas que se detectan son disruptores endocrinos.

Además, con independencia de ello, conviene tener presente que internacionalmente (pensando en la imagen de un país de cara a los mercados) no solo se tiene en cuenta el número de muestras que superan los límites legales, sino también meramente el porcentaje de muestras que tienen residuos de pesticidas. Y en un contexto de competencia internacional ello puede ser un importante factor desfavorable para la exportación.

Puede ser que en España no se dé la debida importancia a la cuestión, pero que los países que reciban nuestros productos miren con lupa estas cuestiones. Incluso puede ser que la detección de algunas partidas malas sirva para que se proyecte una mala imagen de un país que luego puede costar mucho remontar.

Deben reforzarse los controles de presencia del mayor número posible de pesticidas en los alimentos (tanto los autorizados como los no autorizados).

Deben publicarse los resultados completos, haciéndolos accesibles automáticamente, de modo que la sociedad en su conjunto esté informada de la manera más detallada posible acerca de la presencia de residuos de pesticidas en los diferentes alimentos, a fin de garantizar que pueda ejercerse el derecho a consumir o no consumir determinados productos, en función del deseo personal de protegerse de la exposición a dichas sustancias.

Frente a la idea de que es el Estado el que paternalistamente ha de decidir cuándo informar y cuándo no, de qué informar y de qué no, o cuándo considerar que hay un riesgo o no... debe suministrarse la información a los ciudadanos y darles el derecho de poder ejercer medidas de autoprotección, si lo juzgan oportuno.

Además, la presión de una ciudadanía bien informada, y el poder que pueden ejercer sobre el mercado sus elecciones de compra, será otro instrumento hacia el objetivo de reducir el volumen de pesticidas.

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