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La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) afecta casi a un 30% más de pacientes en el norte que en el sur de España, posiblemente por factores tóxicos, entre los que destaca la contaminación atmosférica, en concreto los niveles de plomo en el aire, según acaba de concluir un estudio realizado por investigadores de la universidad de Cantabria y el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander.

Entre los años 2000 y 2013, esta enfermedad neurodegenerativa causó 11.355 muertes en España, como apunta el equipo dirigido por Ana Santurtún y Javier Riancho en las páginas de la revista Neurological Sciences, que observa un claro patrón norte-sur en esta patología -caracterizada por una degeneración de las neuronas que controlan el movimiento-.
mapa ELA España
Como explican a EL MUNDO ambos autores, sólo un 5%-10% de los casos de ELA están causados por mutaciones genéticas que se heredan de padres a hijos. El 90% restante de los casos esporádicos, tiene un origen multifactorial, en el que se sospecha que algunos factores ambientales pueden interactuar con los genes dando lugar a la aparición de la enfermedad en individuos predispuestos.

"Hace unos meses, en un trabajo sobre el número de casos en Cantabria observamos que la incidencia en esta comunidad se había duplicado desde los años 70", explica a este periódico el doctor Javier Riancho, que el año pasado obtuvo el premio al mejor residente de España por sus investigaciones sobre enfermedades neurodegenerativas.

Teniendo en cuenta que el perfil genético de la población española no ha cambiado tanto en los últimos años como para explicar este significativo aumento de los casos de ELA, y de acuerdo con los resultados de otros trabajos previos, la hipótesis de los investigadores españoles es que el ambiente debe jugar un papel muy importante en el origen de la ELA, posiblemente superior al que se ha observado en otras enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson.

Con esta hipótesis sobre la mesa y teniendo en cuenta los datos de mortalidad por esclerosis lateral en España entre los años 2000 y 2013, este equipo ha conformado el mapa de la ELA más completo en nuestro país, con conclusiones muy significativas.

La primera es que en los últimos años, las muertes por esta enfermedad han aumentado en España. En concreto, se ha pasado de 43 muertes por millón de habitantes en el periodo que va de 2000 a 2006 a 45,5 por millón en la segunda mitad del análisis (que comprende desde 2007 a 2013). Pero es que como subraya Ana Santurtún, experta en Toxicología Ambiental, hay provincias españolas en las que esta tendencia "es más exagerada".

En general, explican ambos, las provincias más al norte tienen un 30% más de mortalidad por ELA que las del sur (42-43 casos por millón frente a 36-37 casos). Concretamente, señalan los expertos, los tres puntos negros de la ELA en España se localizan en el País Vasco, Navarra y la provincia de Soria, los tres territorios que los investigadores consideran "los puntos calientes" de esta enfermedad.

"Una vez que tuvimos el mapa de las tendencias", prosigue Santurtún, "nos planteamos con qué variable ambiental se podría relacionar este aumento de ELA". Y eligieron el plomo porque otros trabajos previos ya habían asociado este metal pesado con la esclerosis lateral amiotrófica. Con los datos de las partículas de plomo en el aire proporcionados por el Ministerio de Medio Ambiente, los investigadores apuntan a que la mayor carga de ELA en el norte de España puede estar relacionada con una mayor contaminación ambiental por esta sustancia, aunque reconocen que no se puede establecer de momento una clara relación causal."No es la primera vez que el plomo se asocia con enfermedades neurodegenerativas", apunta Santurtún, "pero es una sustancia que lleva relativamente poco tiempo midiéndose y es difícil establecer a partir de qué momento de exposición el paciente puede empezar a desarrollar la enfermedad". Eso sí, aclara que la reducción de las gasolinas con plomo en los últimos años se ha asociado con un descenso muy significativo.

Los siguientes pasos de estos investigadores será analizar la incidencia de ELA en relación con otros contaminantes ambientales y, más adelante, llevar a cabo modelos experimentales con animales para observar en el laboratorio qué papel pueden jugar el plomo y otras sustancias en el desarrollo de la ELA.

Fuente: El Mundo
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