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• El cerebro, en un sentido, puede compararse con un músculo: si no se usa, se atrofia.
• Si se entrena, en cambio, se puede retrasar el envejecimiento y lograr que siga generando neuronas durante toda la vida.
• Desde simples ejercicios mentales hasta actividad física y una dieta adecuada, se enumeran aquí ocho consejos para ayudar al cerebro a conservar la juventud.



Desde hace unos años, los científicos tienen claro que, al revés de lo que se pensaba, el cerebro no produce neuronas solo durante la niñez, sino a lo largo de toda la vida. Ese proceso se llama neurogénesis, y de él depende que el cerebro se mantenga joven y, en consecuencia, lúcido y activo. Algunos factores son negativos para la neurogénesis: el paso de los años, el estrés, la falta o una mala calidad de sueño, etc.

Como contrapartida, es posible realizar una 'gimnasia mental', consistente en algunas medidas que favorecen la creación de neuronas y el desarrollo de nuevas sinapsis, es decir, las conexiones neuronales. A continuación se enumera un décalogo de ejercicios para ayudar al cerebro a mantener su juventud.


1. Ejercicios mentales

En 1999, los neurocientíficos estadounidenses Lawrence C. Katz y Manning Rubin acuñaron el término 'neurobic' para llamar a los ejercicios mentales que permiten mantener en forma el cerebro. Estos ejercicios van desde los típicos pasatiempos incluidos en los periódicos, como crucigramas, sudokus, sopas de letras, etc., hasta la propuesta de cambiar pequeñas rutinas cotidianas, con el objetivo de que el cerebro, en lugar de repetir actos automáticos, se vea obligado a trabajar, creando sinapsis nuevas. Algunos de esos cambios son usar el reloj en la muñeca contraria a la habitual, cepillarse los dientes o usar el ratón del ordenador con la mano menos hábil, cambiar de sitio los utensilios de cocina, vestirse con los ojos cerrados, etc.

2. Escribir a mano

Debido al avance de los ordenadores y la tecnología digital, la escritura manual es cada vez menos frecuente. Por ello, tomar apuntes con bolígrafo podría ser uno más de los cambios en las rutinas cotidianas incluidos en el apartado anterior. Pero, en este caso concreto, un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos llegó a la conclusión de que escribir a mano favorece la memoria y potencia el aprendizaje, pues ayuda a procesar y reelaborar la información recibida. Si se desea ir aún más allá, escribir con bolígrafo con la mano menos hábil redobla el desafío.

3. Tratar de recordar

Ya Platón, hace 2.400 años, se manifestaba en contra de los libros, porque creía que confiar en los textos escritos sería perjudicial para la memoria. En la actualidad, la tecnología nos permite vivir sin apenas memorizar compromisos, ni nombres, ni números de teléfono, ni casi nada. Este también puede ser un ejercicio mental: antes de consultar todo con la agenda o de buscar en Google, hacer el esfuerzo de recordar sin ayuda qué tengo que hacer el jueves, quién cantaba o qué decía la letra de una vieja canción, o hacer cálculos mentales que obliguen a repasar las tablas de multiplicar. 

4. Leer

Si bien parece de sentido común que leer es un buen ejercicio para el cerebro, hay estudios que refrendan su valor sobre todo en adultos mayores. Un trabajo realizado por investigadores peruanos y con participación de la Universidad Complutense de Madrid, demostró que las personas "con nivel de lectura bajo muestran un rendimiento cognitivo general inferior". Por ello, el nivel de lectura es "una buena medida de reserva cognitiva y un predictor fiable y del funcionamiento ejecutivo y cognitivo en el envejecimiento". El consejo es practicar la lectura, que puede ser literaria o de cualquier otro tipo. Lo importante, en este sentido, es la comprensión de los textos.

Leer más: El diario

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