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  • Proponen un objetivo mínimo de reducción del uso de pesticidas de un 30% en 5 años y ponen como ejemplo el plan Ecophyto aprobado en Francia
  • Reclaman programas de defensa de la agricultura ecológica y criterios serios de gestión integrada de plagas también en los cultivos no ecológicos y en parques urbanos
  • El coste sanitario asociado a estos contaminantes, muchos de ellos disruptores endocrinos, ronda los 146.000 millones de euros anuales en la UE, según la Endocrine Society

Madrid, 16 de abril de 2015.- La Fundación Vivo Sano y una docena más de organizaciones entre las que se encuentran WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción, SEO Birdlife, Asociación Vida Sana o el Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (Fodesam), han hecho un llamamiento a los distintos partidos políticos para que incluyan planes concretos de reducción de pesticidas en sus respectivas campañas autonómicas y municipales. “Solicitamos que se comprometan expresamente con la solución del serio problema ambiental y sanitario que representa la actual dependencia del uso de pesticidas”, señalan en un comunicado.

Las organizaciones firmantes instan a los partidos a comprometerse con objetivos autonómicos concretos de reducción del uso de pesticidas en la agricultura. Proponen una reducción mínima inicial del 30% en cinco años, continuando con los recortes en años subsiguientes. Ponen como ejemplo el plan Ecophyto de Francia, que contempla reducir el uso de pesticidas un 50% para el 2015, o la estrategia de pesticidas danesa, que ha logrado una reducción del 40% entre 2011 y 2014. “Los objetivos que proponemos son perfectamente viables y compatibles con una agricultura moderna”, afirma Carlos de Prada, responsable del área de Toxicidad Ambiental de la Fundación Vivo Sano y presidente de Fodesam.

También reclaman la puesta en marcha de políticas de apoyo a la agricultura ecológica. Entre sus propuestas está la de duplicar como mínimo cada cinco años el porcentaje de superficie agraria ecológica respecto al total de superficie agraria autonómica, criterios serios de gestión integrada de plagas tanto en los cultivos ecológicos como en los no ecológicos, planes de formación de los agricultores, medidas para fomentar la adquisición de productos ecológicos en dependencias públicas, como escuelas o centros sanitarios, etc.

En cuanto al ámbito municipal, las organizaciones firmantes reclaman a los partidos que defiendan la eliminación del uso de pesticidas sintéticos en parques y zonas verdes urbanas, priorizando alternativas no químicas, así como su restricción en jardines particulares, actuando también para reducir el uso de pesticidas domésticos. Según Carlos de Prada, “preocupan hechos como las fumigaciones preventivas, aunque no exista plaga. Se está fumigando incluso en parques donde juegan niños o en las hileras de árboles de la calle, junto a ventanas abiertas y sin alertar debidamente a la población, por poner dos ejemplos”.

Para Montse Escutia, de la Asociación Vida Sana, “los ciudadanos deben concienciarse de que el problema de los pesticidas no es sólo cuestión de lavar la fruta y la verdura, sino que están en contacto con ellos en los parques donde juegan sus hijos, en las calles por donde pasean o  que ellos mismos los introducen en sus hogares a través de productos matamoscas o antipiojos”.

Daños ambientales y coste sanitario
El uso irracional de los pesticidas ha provocado problemas diversos, desde la pérdida de eficacia de estas sustancias debido a las resistencias generadas a la aparición de nuevas plagas, que antes no existían, debido a la destrucción los mecanismos de defensa biológicos. También ha dado lugar a problemas de contaminación en aguas superficiales y subterráneas, empobrecimiento de suelos y, en general, un impacto severo sobre la diversidad biológica.

En cuanto a la salud humana, se han registrado desde intoxicaciones agudas de agricultores hasta problemas que afectan a sectores más amplios de población expuestos a los plaguicidas a través de las aguas, de la deriva aérea de las fumigaciones o de la presencia de residuos químicos en los alimentos. Muchas de estas sustancias son disruptores endocrinos, es decir, actúan alterando el normal funcionamiento del sistema hormonal de las personas, incluso a niveles muy bajos de concentración. Los pesticidas se han relacionado con cánceres, problemas de fertilidad, o problemas en el desarrollo neurológico infantil. La Endocrine Society, por ejemplo, estima en 146.000 millones de euros anuales el coste sanitario en la UE relacionado con el impacto de estas sustancias sobre el cerebro infantil y contabilizando sólo el efecto de los pesticidas organofosforados, uno de los tipos de plaguicidas existentes.

Además, las organizaciones que apoyan esta iniciativa argumentan que reducir el uso de pesticidas es clave para una agricultura sostenible y con perspectivas económicas de futuro, lo cual es especialmente relevante en algunas zonas de España donde el sector agrario arrastra una profunda crisis y donde se hace muy necesario invertir en innovación y formación.

Comunicado a los partidos políticos: descargar aquí

Han apoyado esta petición: Fundación Vivo Sano, Asociación Vida Sana, WWF, Greenpeace,  Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, SEO BirdLife, SEAE, Fodesam, CECU, Fundación Global Nature, Ecodes, Red de Semillas, Red de Montañas, Intereco.
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